21 de febr. 2013

Goya para un helicoptero y una petición


Influir a los políticos, movilizar a la ciudadanía o recaudar fondos son algunos de los objetivos que orientan la comunicación de las ONGs.

Las acciones de comunicación no se miden solo por su contribución al objetivo, sino también por su coherencia con los valores y la misión de la entidad y del colectivo más amplio al que pertenece.  

Pero, a veces es dificil mantener el equilibrio entre popularidad y coherencia. A pesar de contar con un alto reconocimiento social, las ONGs actúan en lugares lejanos y complejos o sobre temáticas que el público potencial no conoce de primera mano, y existe la tentación de simplificar y recurrir a estereotipos. La dificultad se incrementa si para la comunicación, las ONGs establecen acuerdos con agentes externos, pero no hay conocimiento mutuo suficiente y  las ONGs no deciden sobre elementos clave (el mensaje, el público destinatario, el formato, etc.)


El corto “Aquel no era yo”,  premiado por la Academia en la ceremonia de los Goya de este año, ilustra sobre los riesgos de la externalización y de la colaboración entre ONGs y cineastas.

Si les interesa lea a continuación.







A primera vista, el film cuenta con ingredientes para presentarse como una experiencia de colaboración exitosa: 

1. Localizado en un innombrado país africano, el corto narra la historia de dos cooperantes que tienen un trágico encuentro con un grupo armado. La mayoría de los combatientes del grupo, son niños. En algunos momentos, La trepidante narración del encuentro con los niños soldados se intercala con imágenes de la exposición de un joven africano que pausadamente cuenta su experiencia como niño soldado, ante un grupo de jóvenes en el aula de un colegio de cualquier ciudad española. La trama atrae la atención, el desenlace sorprende. 
   La película emociona y nos acerca a la situación de los menores utilizados como soldados por grupos armados. Como los jóvenes de la escuela, en nuestra sociedad muchas personas desconocen esta práctica de guerra, especialmente cruel. No asistirán a una conferencia pero han visionado el corto, de acceso gratuito en internet.

2. Seis ONGs (Alboan, Amnistia Internacional, Desarrollo y Educación solidaria, Entreculturas, Fundación Compromiso y Save the Children) están implicadas. Se trata de ONGs que llevan años documentando y denunciando la situación, y algunas asisten a ex menores soldados en diferentes partes del mundo.  

    Cartel de denuncia del reclutamiento de menores soldados en Beni, R.D. Congo
3. La web de promoción del film incluye una petición presentada por uno de los actores protagonistas del corto para que el gobierno español no venda armas a países donde se utilicen menores soldados. La plataforma web “change. Org”, conocida por promocionar reivindicaciones sociales y políticas,  gestiona la recogida de firmas para esta petición que ya ha superado las 100.000 firmas.  

Hasta aquí todo bien, pero les propongo que nos acerquemos más:
 
1. La coordinadora de ONGDs cuenta con un código de conducta que recoge reglas prácticas para la comunicación:  

"Las causas de la miseria deben ser expuestas en los mensajes de las ONGD, subrayando los problemas de poder y de intereses contrapuestos y denunciando los medios de opresión existentes así como las injusticias cometidas. 

Evitar mensajes e imágenes que expresen una superioridad del Norte y/o que presenten a las poblaciones del Sur como objetos de nuestra pena y no como socios en el trabajo conjunto de desarrollo. Debe ponerse de relieve la capacidad de las personas para hacerse cargo de sí mismas.”

Sin embargo, el guion de “Aquel no era yo” refuerza en el espectador un marco de referencia cargado de tópicos que contradice estas reglas. Los personajes africanos son o violentos e irracionales o víctimas pasivas e impotentes. Los cooperantes blancos son altruistas, comprometidos y, pese al trágico desarrollo de la trama, capaces de gestionar la situación. Las motivaciones ideológicas, los intereses divergentes, las desigualdades  u otros factores que pueden explicar la guerra, son omitidos.  

Dudo que después de ver el corto, los espectadores del film entiendan porque, en no pocos casos, son los padres los que permiten o animan a sus hijos a integrar un grupo armado, o los propios menores  prefieren ser reclutados y obtener prestigio social, relaciones o acceso a comida a permanecer con sus familias o en sus comunidades afectadas por la pobreza y la violencia. 

2. El director del corto, al recoger el premio, y la web del film reconocen y agradecen la participación del ejército español en la producción del film. El helicóptero, el tanque, y otras armas pesadas y ligeras que vemos en el film son su contribución.  
 ¿Es coherente la participación de esta institución en el corto cuando, a la vez se promueve una petición dirigida al Ministerio de Defensa para que controle la venta de armas?   

3. En el film, no hay ni una referencia velada al papel de países extranjeros en la guerra o a la compra venta de armas . Sin embargo, la petición para la prohibición de la venta de armas a países que utilizan a menores soldados es promovida en su web. 

Por otra parte, ¿es necesaria?
@jordicalvo, del Centre Delas de Justícia i Pau Barcelona,  me comentaba que nuestra legislación ya prohíbe la venta de armas cuando se dan condiciones como la existencia de un conflicto armado o indicios de vulneración de compromisos internacionales del estado. El estado español ha ratificado la Convención del Niño de NNNUU y, como precisaba @Xavipeace, el protocolo facultativo que prohíbe la utilización de menores soldados , y por tanto no puede autorizar la venta de armas a estados que cuenten con menores en sus fuerzas de seguridad.  

La petición es un fiasco, no compromete al gobierno en ninguna medida efectiva. Creo que es legítimo preguntarse, si su verdadero objetivo no es la promoción de la película. 


En conclusión,  creo que en lugar de una exitosa colaboración entre ONGs y cineastas que contribuye a la erradicación de la práctica de los menores soldados, nos encontramos con una instrumentalización de los recursos de la solidaridad (la marca de las ONGs, la petición como forma de movilización social) para la promoción de un film. 

El espectador de “Aquel no era , yo” seguramente se emocionará, si se activa su lado ético, quizás firme una petición inútil, y con suerte, se interesará por la labor de las ONG implicadas.

Pero, el espectador también se formará una opinión simplista sobre los niños soldados y reforzará sus prejuicios sobre los africanos.
Las ONGs deben considerar si el balance comunicativo es satisfactorio y coherente con sus valores y misión o si para el futuro es conveniente mejorar su conocimiento y capacidad de influencia sobre las propuestas de los colaboradores externos .
 
Vean la película y cuéntenme que piensan ustedes ¡
 

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